Los Celtics de Boston empezaron la temporada como favoritos a ganar el anillo y ya están en la final. Si sonaban como candidatos claros es no solo por su regularidad durante los últimos años, sino porque a principios de temporada reajustaron su plantel para completar un equipo temible en los dos aros. Con Jayson Tatum y Jaylen Brown como estrellas, el fichaje de Jrue Holiday aportaba fortaleza defensiva y experiencia y el de Kristaps Porziņģis, centímetros y tiro exterior. A eso se suma la regularidad y fiabilidad de Derrick White. Como Porziņģis es propenso a las lesiones, Al Horford ha seguido jugando un papel esencial pese a que acaba de cumplir los 38 años. El entrenador, Joe Mazulla, tiene una segunda oportunidad tras su relativo fracaso del año pasado.

