Ya antes del Tour, algunos especialistas lanzaron la alerta: se corre más que nunca. La media de las clásicas ha sido, en los tres últimos años, la más elevada de la historia, y en el pasado Giro, en tres etapas consecutivas se rodó a más de 45 por hora. Y llegado el Tour, la velocidad no solo no disminuye, sino que aumenta. En la etapa del pavés Simon Clarke ganó a casi 49 por hora de media, y en la de Longwy, de 220 kilómetros, Tadej Pogacar se acercó a los 50. En la etapa más lenta, la primera alpina, Bob Jungels ganó a más de 40 de media. Y cumplidas las primeras nueve etapas, unos 1.500 kilómetros recorridos, la velocidad media del líder, Pogacar, es de 44,413 kilómetros por hora, la más rápida que se recuerda a estas alturas de la grande boucle.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *