El futuro del fútbol europeo se dirime desde este lunes ante el Tribunal de Justicia europeo, donde se enfrentan el modelo tradicional, liderado por la UEFA, con la alternativa en forma de Superliga planteada por algunos de los clubes más ricos o endeudados del planeta. La vista celebrada en Luxemburgo, que concluye este martes, ha confirmado el choque frontal entre ambos bandos. La UEFA ha acusado a los grandes clubes, entre los que figuran el Real Madrid y el Barcelona, de querer montarse una competición privada para repartirse entre ellos los beneficios millonarios. La Superliga, en cambio, acusa a la organización futbolística de explotar un lucrativo monopolio del que abusa para frenar cualquier atisbo de competencia.

