En vísperas del Tour 1954 se hablaba de la ausencia de Coppi, reñido con el organizador, y de Loroño, debutante y ganador de la Montaña en 1953, ausente por una mala caída. Se confiaba en Bernardo Ruiz, tercero en 1952. El equipo, de diez, llevaba un novel que prometía mucho en las cuestas: Bahamontes. Tenía 25 años y había dado grandes tardes en la Vuelta a Asturias y la Volta, y acababa de ganar la subida al Mont Agel, de prestigio internacional.

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