Jordi fue de niño el hijo de Danny, la madre que a ojos de los barcelonistas distantes con Cruyff apuntaba el nombre de aquellos jugadores que no le pasaban la pelota a su hijo en los partidos del filial, la misma a la que se conocía como “Marilyn” por su cabellera de color platino que tanto relucía en el palco de puro y copa del Miniestadi. El mismo Jordi pasó a ser el hijo de Johan desde que debutó en el Camp Nou y se convirtió en un futbolista profesional que llegó a jugar en el Manchester United después de marcar goles tan bellos y decisivos como aquel de San Mamés que clasificó al Barcelona para la Copa de la UEFA al finalizar la temporada 1994-1995. Alrededor del valor y la identidad de un muy buen jugador como Jordi Cruyff siempre ha habido mucho debate hasta que se ha convertido en un miembro relevante de la secretaria técnica del Barça. Hoy su palabra es muy escuchada en el Camp Nou.

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