Carlos Sainz no ha podido terminar el Gran Premio de Austria al quedarse fuera de combate su Ferrari a falta de 15 vueltas con un incendio del motor (parecía una explosión con múltiples elementos saliendo disparados) tan impresionante como peligroso. Ni podía salir del coche (no hay punto muerto y estaba en cuesta), ni el comisario llegaba para ponerle un taco a la rueda, ni se veía al piloto entre tanta llama.

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