Cuando <strong>Lewis Hamilton</strong> terminaba la sesión de clasificación del <strong>Gran Premio de Austria de Fórmula 1</strong> con su Mercedes estrellado contra las vallas, la reacción de una parte del público que poblaba las gradas del <strong>Red Bull Ring</strong> se hizo claramente patente: un gran alborozo para <strong>jalear el choque del británico</strong>, el rival más encarnizado del ídolo local: <strong>Max Verstappen</strong>.

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