Llevaba siete años como segunda portera de la selección española y, cansada de esperar, tras los Juegos de Tokio decidió dar un paso a un lado y abrirse otras vías en la vida. Así, Melanie García (Las Palmas de Gran Canaria; 31 años) tiró currículos por doquier y aceptó lo primero que le llegó, en logística de un Decathlon llevando maquinaria y palés. Dos meses más tarde, 60 días de madrugones a las cuatro de la mañana, le llamó el seleccionador. La portera titular, María de los Ángeles Ruiz, iba a ser madre y dejaba el equipo nacional. “Muy mal lo tienes que hacer para no jugar”, le dijo entonces el técnico Adrian Lock.

