En 2019, Marc Márquez compartía que él no sentía la necesidad de buscar ayuda psicológica para gestionar la alta exigencia del mundo de la competición. “Mi mejor psicólogo es mi equipo y las personas que me rodean, es lo que mejor me funciona”, decía una semana después de proclamarse campeón del mundo por octava vez en Tailandia. Desde entonces ha llovido mucho, y entre los problemas de visión y las cuatro operaciones en el brazo derecho, la última a principios de junio, el piloto de Cervera no ha vuelto a encontrar la regularidad necesaria para recuperar su dominio en la categoría reina.

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