La ilusión es un motor fundamental en la vida. En el deporte profesional, donde los grandes objetivos exigen a largo plazo, disfrutar del camino es indispensable. Sin ese sueño diario, lejos de una pasión que nos mueva, es imposible acercarnos a lo que un día nos hizo dar el primer paso. Avanzar sin perder esa alegría inocente es complicado, y es lo que separa a los buenos deportistas de los grandes competidores.

