La rueda giratoria del circuito continúa, con Londres como máxima expresión. Terreno abonado a las campanadas, la última la protagoniza una jugadora que no entraba en ninguna quiniela y que llega a lomos de la ola millonaria de Kazajistán. El éxito de Elena Rybakina es el de la jugadora moderna; esto es, altura y tiros. El vértigo por bandera.

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