Fría, fría como el hielo, Elena Rybakina (Moscú, 23 años) celebra con la misma moderación que pelotea. Acaba de conquistar Wimbledon, su primer grande, y apenas arquea las cejas mientras recibe la bandeja dorada de las elegidas y su rival, la tunecina Ons Jabeur, primera mujer africana que ha alcanzado la final de un major, agacha la cabeza desconsolada porque la oportunidad se ha esfumado: 3-6, 6-2 y 6-2, tras 1h 48m. La campeona recoge el testigo de la ya retirada Ashleigh Barty y se convierte en la ganadora más joven del torneo británico desde que se coronase Petra Kvitova, encumbrada en 2011 con 21 años.

