“Era más rápido, la pelota botaba menos”. El extenista español David Ferrer, que alcanzó en dos ocasiones los cuartos de final de Wimbledon, recuerda en el vídeo que acompaña a esta noticia sus primeros peloteos en el All England Club, durante su debut en 2003: “Luego con el paso de los años todo era más lento, se podía jugar mejor desde el fondo de la pista”. La memoria sensorial del nuevo director de la Copa Davis refleja una tendencia que se ha asentado desde que en 2001 Wimbledon cambiara la composición de la hierba: la pérdida de hegemonía del saque y volea en favor del juego desde el fondo de la pista.

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