Ya se sabe, no es nuevo: en el tenis, no hay mejor jugador de póquer que Novak Djokovic. Engaña y engaña el serbio, que durante un buen rato camina sobre el alambre, pone malas caras y cede más y más terreno ante el joven Jannik Sinner. Por unos instantes, el italiano, 15 años menor que el ex número uno, se lo cree, mientras en la grada crece el runrún y no son pocos los que caen en la trampa. Hay quienes compran la escena y piensan que el serbio va a perder, que va a llegar la gran campanada y va a ser eliminado de este Wimbledon, pero al final sucede lo de casi siempre: Nole se levanta, contragolpea y descubre las cartas: 5-7, 2-6, 6-3, 6-2 y 6-2, después de 3h 35m.

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