Por encima de Gouvenou, Thierry, por encima de Prudhomme, Christian, en el Tour de Francia manda Mannori, Francesca, de Florencia. Es comisaria internacional de ciclismo, es la primera mujer que preside el jurado del Tour, el colegio encargado de hacer cumplir los reglamentos, capaz de detener la carrera si lo considera necesario, de expulsar, de sancionar. de castigar a quien no cumpla, sea este Gouvenou, el director de la carrera, sea Prudhomme, el organizador, sea el suizo Stefan Küng, que le suelta un manotazo al portugués Ruben Guerreiro en mitad del puente. A sus órdenes, impartidas por radio desde el coche rojo que abre la caravana a cola del pelotón, 16 comisarios más, nacionales e internacionales, a moto o en coche o esperando en la meta, todos hombres. Y ella decide el sábado, con criterio propio y reglamentos, si montarle un barrage [detener los coches de los equipos para que el corredor que se ha descolgado no aproveche su rebufo para volver al pelotón] a Rigo Urán, que se ha caído y no hacerle la misma faena al líder Lampaert, caído en el puente, y regresa rápido entre coches.

