No es día para virguerías porque el viento frío de Londres sopla con fuerza. Aun así, el aficionado de la Court 1 se frota las manos y saliva porque cada vez que Carlos Alcaraz arranca, esprinta, hace el apoyo y carga la derecha o el revés para golpear la bola (castigarla en su caso), se produce un instante muy placentero en la franja que transcurre entre el inicio de la maniobra del murciano y el momento en el que la pelota comienza a salir escupida de su cordaje: ¿Qué hará esta vez? ¿Adónde irá? ¿Qué inventará el chico, que a sus 19 años ya puede presumir de haber alcanzado los octavos en las tres superficies (hierba, tierra, cemento) antes que los mismísimos Nadal, Federer, Djokovic y también el prestigioso Andy Murray?

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