Definitivamente <strong>Carlos Alcaraz</strong> se ha desatado en esta edición de Wimbledon. La adaptación a la hierba del murciano fue completada ante un <strong>Oscar Otte</strong> que no tuvo respuesta al juego del tenista español. El partido comenzó con una rotura en blanco favorable al cabeza de serie número 5, que escenificó lo que fue el primer set y en general el partido. Lo más notable es que el murciano <strong>no se relajó en ningún momento y prácticamente todo fueron altos</strong>. Y disfrutó. «Es el mejor partido que he jugado en hierba», declaró tras el partido.

