Quien disfrute de esta partida -a poder ser, con calma, o pasando el vídeo varias veces, porque el estilo y los conceptos son muy diferentes a los humanos- despejará cualquier duda sobre si las máquinas pueden crear belleza, al menos en ajedrez. Lo más impresionante es que esa belleza no es solo el producto del cálculo bruto con muchas jugadas de antelación, dado que ninguna computadora actual, aunque procese millones de movimientos por segundo, está cerca de jugar perfectamente al ajedrez, dominando todas las partidas posibles: un uno seguido de 123 ceros. De algún modo, a principios de siglo, los científicos lograron programar algo similar a la intuición humana, adicionalmente a la potencia bestial.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *