Son las palabras de Fernando Carro: “Al llegar a [los JJ OO de] Tokio me lesioné en el isquio. Al regreso, aguanté un mes la forma que tenía, que era una forma excepcional”, dice el plusmarquista español de 3.000m obstáculos, uno de los mejores especialistas europeos. “Llegaba a los Juegos para tocar el cielo, y, de repente, vi el infierno. Mierda. Se ha acabado todo…”. Solo pasados nueve meses, y después de operarse en ambos pies en enero, pudo Carro, de 30 años, volver a sentirse en su gloria, aunque no en su prueba adorada, y tan maltratadora de sus tendones, siempre en el punto de rotura, siempre chillando de dolor. Era la media maratón (21.097,5 metros), competición en la que debutaba —”Ni siquiera sabía la distancia exacta, y se reía de mí mi entrenador”, dice, ya todo buen humor y optimismo—, y en la que se proclamó el domingo 19 campeón de España.

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