Katie Ledecky se bastó para reflotar a toda la armada de Estados Unidos. La final de 800 metros fue suya. Como siempre, desde que irrumpió con 15 años y 15 kilos menos en los Juegos de Londres para colgarse el oro en la prueba de los 16 largos, un estándar de la resistencia convertido por ella en un test de velocidad sostenida. En Budapest, la estadounidense se consagró como la mayor fondista de todos los tiempos proclamándose campeona del 800 por quintos Mundiales consecutivos.

