El circuito europeo mueve ficha. El DP World Tour ha reaccionado a la fuga de algunos de sus golfistas a la liga saudí con medidas no tan drásticas como las del circuito americano. El organismo que preside Keith Pelley multará a cada jugador que participó en la cita inaugural de Londres con 100.000 libras esterlinas, unos 116.000 euros, y les prohibirá además disputar los torneos que organizan conjuntamente ambos organismos: el Open de Escocia y el Barbasol Championship, del 7 al 10 de julio (la semana antes del Open Británico) y el Barbacuda Championship, del 14 al 17 de julio. Estas dos competiciones puntúan para los dos circuitos. El PGA Tour ha sido más contundente ante los rebeldes que se unieron a LIV Golf, la liga saudí: expulsó a los jugadores que cambiaron de bando, ha aumentado considerablemente los premios de ocho de sus torneos para la próxima temporada y creará citas internacionales que supondrán unos jugosos beneficios extra. Es decir, frente a la millonada con la que los nuevos ricos han fichado a varias estrellas (255 millones de dólares a repartir en ocho citas entre junio y octubre), el circuito americano ha respondido con la misma fría moneda: el dinero.

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