Si hace dos meses le dicen al Real Madrid que va a ganar la Liga con el factor cancha en contra y frente al FC Barcelona… Es el baloncesto, y esto es lo que hace mágico a este deporte porque si hay talento, trabajo y fe detrás, puede pasar cualquier cosa. El equipo de Pablo Laso, también de Chus Mateo, va sobrado de ello y su carácter competitivo es capaz de superar incluso aquello que parece imposible. Si además tienes un jugador de la dimensión de Tavares y este se encuentra como lo hizo ayer con Deck en el último cuarto del último partido, y junto a ellos aparece Causeur —que podría ser el reflejo de La Cibeles, por cómo siente el madridismo—, el Palacio se pone en pie y el Madrid es imparable.

