Ni la epidemia de covid-19 que sufrieron todos sus integrantes, ni las numerosas lesiones de su plantilla, ni el hecho de tener que jugar sin bases todos los playoffss, ni la afección cardiaca que sufrió su entrenador, Pablo Laso, antes de la final… ni el Barcelona dominador absoluto de la temporada en Liga y Euroliga. Nada ni nadie pudo contener las enormes ganas y el gen competitivo de un Real Madrid que llegó al final de temporada pletórico, volvió a tumbar a los azulgranas (81-74) y conquistó su trigésimo sexto título de Liga.

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