En el sótano del estadio Maracaná, Cristhian Stuani soltó: “Me ofrecen el contrato de mi vida. Y no es solo por lo económico, quieren que me convierta en el máximo ídolo del club”. Era junio de 2019 y el delantero disputaba la Copa América con la Celeste. Uruguay le acaba de ganar a Chile por 0-1, pero en la cabeza de Stuani también estaba el Girona. Sus 19 goles en la campaña 2018-2019 -quinto máximo goleador en aquel curso- no habían sido suficientes para que el cuadro rojiblanco se salvara del descenso después de sus primeras (y únicas) dos temporadas en la élite.

