¿Se puede estar contento después de perder el liderato del US Open con un doble bogey en el hoyo 18? Sí, y mucho, si se ha superado uno de esos típicos días de azote en el Abierto americano: frío, viento y un campo preparado para enseñar las uñas. A Jon Rahm le quedó este sábado ese sabor amargo de los dos golpes sumados en el último escalón, pero prevalecía en el paladar el gusto de una gran jornada de golf. El vasco apagó la luz con un golpe de más en la ronda y -3 en la clasificación general, a uno de la pareja de líderes, el estadounidense Will Zalatoris y el inglés Matt Fitzpatrick (-4). Pisando los talones a Rahm, el trío que forman Keegan Bradley, Adam Hadwin y el número uno del mundo, Scottie Scheffler (-2), y a su rebufo otro grupeto de tres, Sam Burns, Rory McIlroy y Joel Dahmen (-1). Esos son los únicos nueve jugadores que después de la tercera jornada están bajo el par en el exigente Country Club de Brookline. El día del movimiento fue una escabechina en la que solo siete golfistas (Zalatoris, Fitzpatrick, Bradley, McCarthy, Woodland, Muñoz y Lee) entregaron números rojos. El par 70 se elevó a una media de 73,5 golpes en esta jornada. US Open en estado puro.

