¿Y si es el presidente del Real Madrid el que ha cambiado? Está claro que Kylian Mbappé tomó la decisión de quedarse empujado por su entorno, por el ingente dinero qatarí y por las presiones del presidente de la República Francesa. Poco se ha hablado de la enorme influencia que ha tenido Antero Henrique en el cortejo de los últimos días y el definitivo cambio de opinión del astro francés. Sin embargo, cualquiera que haya seguido de cerca la trayectoria del mandatario blanco sabe que el primer Florentino nunca habría creído solamente en una palabra dada o en los sueños de un chico, por muy sinceros que fuesen o pareciesen. Habría espantado cualquier soplo de duda con un papel firmado, como hizo con Figo para que no hubiese vuelta atrás para llegar a la presidencia del Real Madrid o como hicieron José Ángel Sánchez y Carlos Bucero con Cristiano Ronaldo para sacarlo del Manchester United, con 30 millones de penalización para cualquiera de las partes si decidían echarse atrás. <strong>El fútbol es ya una industria demasiado poderosa e influyente como para deslizar que la decisión final de Mbappé responde a un pecado de juventud.</strong>

