El barcelonismo ha pasado de vivir de los goles de Leo Messi a depender de las cuentas de Joan Laporta. La suerte del club queda en manos de un presidente ejecutivo facultado por la asamblea para vender los activos que deben garantizar la viabilidad del Barcelona: hasta el 25% de los derechos de televisión y el 49% de la mercadotecnia gestionada por la empresa BLM (Barça Licensing & Merchandising).

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