Un encuentro clave, de nervios, duro como se esperaba, decidido en las dos últimas posesiones por un jugador diferencial como es Mirotic. Así es la finalísima de nuestra Liga de baloncesto, para vivirla con un desfibrilador al lado porque donde no llegue el acierto, o incluso las piernas, a estas alturas de la temporada solo puede llegar el corazón.

