Los Celtics tienen una cita con su historia este jueves en Boston. La cosa pinta regular, pero el guardián de esa memoria, Richard Jackson, está “tranquilo y esperanzado”. Jackson es el conservador desde hace 40 años del Museo del Deporte de la ciudad, cuya sede está en el TD Garden, estadio en el que su equipo de toda la vida se medirá en el sexto partido de la final de la NBA con su glorioso pasado y con los Golden State Warriors. Los de San Francisco lideran (3-2) la eliminatoria, después de ganar el lunes en casa y, sobre todo, después de llevarse el cuarto partido, gracias a otra espectacular actuación de su estrella, Stephen Curry, en cancha contraria, cuando el marcador iba 2-1 a favor de los Celtics, y estos pudieron despegarse quién sabe si definitivamente. “Se nos escapó entre los dedos aquella noche”, dice Jackson, que confía “en la resiliencia de este grupo”. “Lo bueno de esto”, se consuela, “es que el guion nunca está escrito. Llevo viendo jugar a este equipo desde principios de los años sesenta, y créame: todo es posible cuando Boston empuja”.

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