Tanto su rostro como su baloncesto engañan. El primero negaría, a la vista de cualquiera, que tenga solo 26 años. El segundo negaría, por la inteligencia mostrada, exactamente lo mismo. Aunque quizás esa doble vía tenga con Kevon Looney (Milwaukee, 1996) una buena explicación: ha podido vivir varias carreras en una sola, hasta el punto de darle tiempo a perderse y encontrarse varias veces por el camino.

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