Los Golden State Warriors también saben ganar sin la inspiración de Stephen Curry. Sucedió este lunes por la noche en San Francisco, durante el quinto partido de la final de la NBA. La estrella local no emitió tanta luz como acostumbra, pero no importó: por ahí apareció un inesperado Andrew Wiggins para resolver el problema. Estuvo sensacional: con 26 puntos, 13 rebotes, dos asistencias, dos robos y un tapón, llevó a los suyos a ganar el encuentro (104-94) y a desempatar la eliminatoria (3-2). El siguiente capítulo de esta historia se escribirá el jueves en Boston.

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