Como ese grandullón que le roba el bocadillo o los apuntes al chico más enjuto o menudo de la clase, el Madrid abusó del Barcelona en el Palau en el primer partido de la final de la ACB. Un triunfo a domicilio que le adelanta en la serie y que pone el factor cancha a su favor; un resultado (75-88) que le aclara al equipo azulgrana que deberá hacer mucho más si quiere decir la suya antes de que el laurel corone a los blancos.

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