A cinco meses del Mundial de Qatar, España afrontaba cuatro exigentes partidos de la Liga de Naciones muy macados por ser el cierre del curso para los jugadores, que arrastraban la carga de un calendario extenuante. La necesidad de repartir esfuerzos generó el escenario ideal para que Luis Enrique pusiera a prueba su convencimiento de que puede armar dos equipos titulares sin resentirse. La decisión ha deparado el liderato del grupo con más resultados, dos victorias y dos empates, que juego. La confianza del preparador gijonés en la competitividad del plantel es tal que asegura, sin ambages, que pocos seleccionadores gozan del privilegio de poder conformar dos alineaciones distintas con garantías. “Basado en la confianza que tenemos en todos los jugadores, hemos repartido los minutos. No hemos sido inferiores a ninguna de las tres selecciones”, resumió el domingo en la sala de prensa de La Rosaleda. De esa rotación y del juego desplegado emergen certezas y dudas para la cita mundialista. En septiembre, con los dos últimos partidos de la Liga de Naciones ante Suiza, en Málaga, y Portugal, en Braga, Luis Enrique medirá por última vez a los internacionales antes de dar la lista para el Mundial.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *