Que <strong>Lewis Hamilton</strong> está sufriendo esta temporada es un hecho indiscutible. Pero no sólo en la esfera moral (es sexto con 62 puntos, muy lejos de los 150 del líder <strong>Max Verstappen</strong>). También está padeciendo lo suyo en el aspecto físico. En el Gran Premio de Azerbaiyán acabó la carrera como buenamente pudo. El coche rebotaba tanto (el dicho <strong>’porpoising'</strong>) que concluyó la prueba con un intenso dolor de espalda. <strong>Apenas podía salir de su coche y se le vio medio cojeando</strong>. De tanto meneo acabó ‘doblado’.

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