En una sesión cronometrada frenética, Charles Leclerc se inventó una vuelta imposible en Bakú, un circuito abrazado por muros y repleto de trampas, para encadenar su cuarta pole position consecutiva y la sexta en las ocho pruebas que se han puesto en juego hasta el momento. El piloto de Ferrari se desquitó de la mejor forma posible del chasco que se llevó hace dos semanas, en Mónaco, donde la mala lectura que hicieron los estrategas de la Scuderia le condenó a la cuarta plaza final, cuando tenía la victoria muy cuello abajo.

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