Luka Modric no le conocía. Jamás le había estrechado la mano, pero tampoco había tiempo para hacer presentaciones. “La situación es catastrófica”, había valorado el futbolista del Real Madrid. En la última ventana del grupo de clasificación para el Mundial de Rusia la selección croata concedió un gol en el último minuto de su duelo contra Finlandia, que nada se jugaba. Era el partido número 100 de Luka Modric con la enseña ajedrezada. El tropiezo, además como local, le abocaba a ganar tres días después en un duelo directo contra Ucrania en Kiev para jugar el play-off y evitar el desastre. Desde que Croacia compite como país independiente apenas se perdió la Eurocopa de 2000 y el Mundial de 2010.

