“Yo elegí el baloncesto”, cuenta Mariella Fasoula (Grecia, 1997). Lo hizo con ocho años cuando vio a su padre y a su hermano jugando y quiso unirse a ellos. Una unión que se forjó poco a poco hasta convertirse en un legado. Hija del mítico pívot Panagiotis Fasoulas —que ganó una Euroliga con Olympiacos derrotando al Barça de Aíto García Reneses apenas cuatro meses antes del nacimiento de la pívot—, la jugadora de la selección griega asegura que de su padre ha aprendido a no rendirse nunca. “Pase lo que pase y sea cual sea la situación del partido, siempre me dice que nunca me rinda y no muestre que estoy irritada o frustrada, que siga hasta el final. Creo que ese es uno de sus mejores consejos porque es muy fácil rendirse, ¿sabes? Si vas perdiendo de 11, de 15… Es fácil venirse abajo en esos momentos y es complicado seguir. Pero cuando un equipo consigue superar esa adversidad y cuando gana tras sufrir, esas son las mejores victorias”.

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