¿Hacia dónde va el fútbol? Es una pregunta recurrente, porque está en continua evolución. Hoy parece admitido que se imponen los centrocampistas de estatura, fuerza, salto, carrera larga y pierna dura para la disputa. La forma en que el Madrid está encarando la sustitución de su fórmula Modric-Casemiro-Kroos parece abonar esa teoría. Ahí están prestos para el relevo Valverde, Casemiro, Tchouaméni y Bellingham, por orden de aparición. No es que sean unos petardos con la pelota, pero apoyan su juego en el físico en mayor medida que los anteriores, tres estrategas que movían más el balón de lo que se movían ellos. El otro día salió el tema en la entrevista de Valdano con Xavi en el ameno, futbolerísimo y didáctico Universo Valdano en Movistar. ¿Se va a imponer la fuerza a la sutileza? Valdano lo temía, y digo lo temía porque no ama esa perspectiva; Xavi sostuvo con radical seguridad que la fuerza no va a desplazar el talento ni ahora ni luego ni nunca. Cree en lo suyo, como no podía ser de otra manera, porque siente el fútbol así.

