Y de repente, en lo que podría haber sido la recta final de su carrera, a los 33 años, recién descendido a Segunda con su equipo, Joselu Mato volvió a resolver lo que podría incluso considerarse el problema español esencial, el atasco en los últimos centímetros de la brillantez. Como en Málaga contra Noruega, el todavía delantero del Espanyol, a un paso del Real Madrid, entró al campo después del minuto 84 y encontró el premio enseguida. Y esta vez el premio fue gigantesco: derrotó a Italia, y aplacó las llamas que amenazaban con cercar al seleccionador, Luis de la Fuente, conduciendo a España a la final de la Liga de las Naciones del domingo contra Croacia en Róterdam (20.45, La1).

