El chico dice que tiene un don, el del gol, pero también le adorna el de la constancia. La vida de Joselu es nómada casi desde la cuna, desde que con cuatro años regresó con su familia a su tierra, gallegos en la diáspora. De Stuttgart a Silleda, cerca del centro geográfico de Galicia, en la ruta entre Santiago y Ourense. Allí creció el nuevo goleador de la selección española, internacional con 33 años tras toda una vida de corto sin lograr la gran ilusión de vestir de rojo, goleador por dos veces en su estreno ante Noruega el pasado mes de marzo, decisivo para que España juegue su segunda final consecutiva de la Liga de las Naciones. Rodri disparó desde la frontal en un remedo del gol que le dio la Champions al Manchester City el pasado sábado, pero la acción acabó en un rechace que dejó a Joselu solo ante el gol. Tan desmarcado estaba que pareció fuera de juego. Miró al asistente, pero él ya sabía que estaba habilitado. Había sido el más listo. “Fue un gol de pícaro”, concluyó.

