Es el enigma belga de las cuestas, sean hacia arriba o hacia abajo. En la Transpyr para bicis de montaña corren en cabeza varios ciclistas llegados desde Bélgica que escalan como demonios y se quedan en blanco en los descensos. Preguntados al respecto, todos responden lo mismo: “Vivimos en un país donde no existen estas montañas, estos descensos tan salvajes”. Su argumento justifica notables pérdidas de tiempo en cuanto toca asomar el hocico ladera abajo. Si circulan en grupo, dejan pasar gentilmente al resto para concentrarse en la faena que se les viene encima.

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