La vida discurre en Amorebieta, 19.800 habitantes, como si no se hubiera producido un milagro hace apenas dos semanas. Circulan los vecinos con tranquilidad por las calles del pueblo, respetan los automovilistas las limitaciones de velocidad y los alrededores del campo municipal de Urritxe, al otro lado de la autopista Bilbao-San Sebastián, no presentan la apariencia de haber sido el escenario de un fenómeno extraño, que un equipo de fútbol modesto ascienda a Segunda División otra vez, que se obstine contra corriente de nuevo.

