Cuando habla Toni Kroos, hay que sentarse, coger palomitas, y escuchar lo que dice, o en este caso, leerlo, <strong>como si fuera a dar un pase de 50 metros </strong>o a desplegar su clase sobre un terreno de juego. ¿Por qué? Sencillamente, porque <strong>cuando abre la boca reparte juego</strong>, como cuando viste de corto. De un modo u otro, le respalda el hecho de ser un hombre de fútbol y para el fútbol.

