<strong>A Eden Hazard le han retirado la placa que bloqueaba su tobillo</strong>, y ha sido como si a Sísifo le quitaran de la espalda la piedra de su condena eterna. Su promesa en plena exaltación de la amistad tras la Decimocuarta ha tenido continuidad con Bélgica, un entorno mucho más amable con <strong>Eden, un futbolista que lleva tres años semirretirado en el Madrid a causa de un infortunio</strong>, primero, y de la mala gestión subsiguiente de su dolencia.

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