Que el<strong> TD Garden de Boston</strong> es una de las canchas más calientes de la <strong>NBA </strong>no es ningún secreto. Y que sus bulliciosos aficionados <strong>rayan muchas veces los límites de lo permisible </strong>para desestabilizar a los contrarios, tampoco. En el tercer partido de las Finales volvieron a demostrarlo c<strong>reando un ambiente tremendamente hostil contra los Warriors y cebándose con Draymond Green, </strong>un tipo duro que suele sembrar tormentas fuera de la cancha con sus declaraciones, y que <strong>a menudo recoge tempestades</strong>. Como la que le cayó en el Graden.

