Se acabó. <strong>El Sevilla puso en el Reale Arena punto y final a su temporada más extraña e inolvidable</strong>. Del miedo por un posible descenso, a los festejos de la séptima Europa League. De una temporada que se inició con Julen Lopetegui en el banquillo, a terminarla con <strong>José Luis Mendilibar</strong>, con cinco meses de Sampaoli entre ambos. De una planificación en verano, en la que hubo que soltar a tres de los seis fichajes en invierno, a otra en enero donde se reforzó verdaderamente al equipo andaluz, con piezas fundamentales en la conquista del título europeo. <strong>Una montaña rusa de temporada que ha terminado con título y Champions, aunque también con una duodécima posición en Liga,</strong> muy lejos del presupuesto y el coste de plantilla sevillista, el cuarto en España en este sentido. Un verano para remangarse y darle una vuelta completa a la plantilla, por mucho que los festejos finales puedan tapar totalmente lo anteriormente vivido.

