Gabri Veiga, un osado centrocampista de 21 años, acabó con el miedo de Balaídos y puso a salvo al Celta. La hinchada celeste se puso a corear el nombre del exquisito centrocampista de Porriño después de que cerrara el partido con dos goles preciosos, uno ante el portero titular del Barça (Ter Stegen) y el segundo al suplente (Peña), la mejor manera de firmar una actuación solemne y quién sabe si también la última con el Celta. Avalado por su calidad y pegada (11 goles y cuatro asistencias), el futuro de Gabri parece estar en la Premier. No es extraño que la gente rompiera a cantar a favor del ídolo local y contra el presidente Mouriño.

