“Sentía que podía jugar una hora más de partido”, expone Irene Paredes, una de las referentes del Barcelona, líder de la zaga azulgrana en la final ante el Wolfsburgo. Certificada la remontada en Eindhoven, el cuadro alemán arrinconó al Barça en el Philips Stadion. “Pero nosotras estábamos cómodas. En ningún momento dudé. Sabía que nos las íbamos a comer y que podíamos estar a la altura física del partido que ellas iban a imponer. Nos daba lo mismo que durara 90 minutos o 120″, insiste Paredes. No es una declaración baladí la de la central vasca. El Barcelona de Jonatan Giráldez había prestado especial atención en la gasolina de sus futbolistas. “La temporada pasada nos habíamos dado cuenta de que habíamos llegado muy justitas al final del año. Era algo que teníamos que cambiar”, interviene Marta Torrejón, una de las capitanas. Mientras que Caroline Graham Hansen recuerda: “Ante el Lyon, el año pasado, fue más un problema físico que futbolístico. No nos podía volver a pasar”. Y no les pasó.

