Todos los caminos llevan a Eindhoven. Incluso los que están sin asfaltar o los que tienen un desnivel tan duro como la temporada de Alexia Putellas. También las lágrimas de Turín han llevado al Barça a conquistar esta ciudad, poco conocida, situada al sur de los Países Bajos. Eindhoven ha sido testigo de la gloria culé y ya forma parte de la historia de un Barça que decidió que lo de hace un año no se iba a repetir. Se convenció de que lo que pasó en el Juventus Stadium había dolido demasiado como para volver a abrir esa herida. Porque los grandes equipos también están hechos a base de derrotas. Y quizás, por eso mismo, salió el equipo de Jonathan Giráldez al PSV Stadion con la sobreexcitación de saberse superiores.

