«Cuando tenga<strong> 85 o 90 años le diré a mis hijos que paré a esos chicos», relató Aaron Gordon</strong> con satisfacción en el Ball Arena de Denver. Una de esas figuras de difícil definición, marcado por un físico excepcional, recursos sin parangón para definir, pero con reivindicación dentro de la NBA. <strong>Con jugadores como el formado en Arizona, el anillo está más cerca. </strong>No cómo se esperaría en inicio, haciendo uso de su talento ofensivo. Si no consolidado como uno de los mejores defensores del planeta sin perder un ápice de su armas contra el aro. Es el jugador que está en las pesadillas de LeBron James, Kevin Durant y Jimmy Butler.

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